A lo largo de muchos años, la embarazada ha sido considerada un ser asexuado, que ni siente, ni padece, ni mucho menos tiene deseos por satisfacer. Normalmente, asociamos la gestación a una etapa de amor romántico por nuestro bebé y nuestra pareja, en la que todo es de color rosa felicidad y no hay cabida para el rojo pasión. Sin embargo, el embarazo es tan sólo una etapa más de nuestras vidas en la que el deseo, la capacidad de excitación y de experimentar orgasmos, no sólo permanecen, sino que en algunos casos se ven fuertemente incrementados. Hay mujeres que dicen haber experimentado el orgasmo más intenso de su vida en esta etapa por lo que sí que puedes tener relaciones sexuales durante el embarazo.

Es normal que algunos de  los cambios que se producen en la anatomía y fisiología durante el embarazo  repercutan en nuestra vida sexual.  Raro es el caso en el que las náuseas, el cansancio o la pesadez no suponen un distractor de la erótica. También es lógico que el cambio que supone la incorporación de un nuevo miembro a la familia haga que prioricemos el pensar en su llegada, en cómo será, cómo nos adaptaremos… a fantasear con un encuentro sexual con nuestra pareja. Sin embargo, debemos evitar que otros factores que pueden solventarse mediante información sean la causa de cambios no deseados en nuestras relaciones sexuales durante el embarazo.

Según varios estudios, la causa más frecuente de los cambios en la actividad sexual de una pareja durante la gestación, son los miedos generados por información errónea recibida de amigas, familia y medios de comunicación poco o nada fiables. Lo primero, por tanto, es borrar de nuestra cabeza falsos mitos, tales como que podemos dañar al bebé, causarle una infección,  romper bolsa, sufrir una embolia gaseosa… y asegurarnos de solucionar cualquier duda que tengamos al respecto con un profesional cualificado como una matrona, ginecólogo o sexólogo.

¿Existen contraindicaciones?

En un embarazo normal, de bajo riesgo, no existe contraindicación para la actividad sexual, es más, veremos a continuación que una sexualidad activa durante  esta etapa sólo tiene beneficios. En caso de gestación de riesgo, debemos tener en cuenta que la sexualidad no se limita a las relaciones coitales, sino que es una forma de comunicación, de intimidad… y que los besos y las caricias también son capaces de generarnos un gran placer y de avivar la complicidad de la pareja.

Durante este estado no hace falta el uso de anticonceptivos si se trata de relaciones sexuales durante el embarazo con tu pareja. Si se tiene sexo con una persona que no sea tu pareja habitual, debes utilizar anticonceptivos para evitar el uso de Enfermedades de Transmisión Sexual (ECTS).

¿Hay beneficios de la actividad sexual en el embarazo?

Tiene un impacto favorable sobre nuestro suelo pélvico, ya que las contracciones vaginales provocadas por el orgasmo nos ayudan a trabajarlo y mantenerlo en forma. Aunque no debemos dejar de ejercitarlo para evitar prolapsos, incontinencias y en este caso, prepararnos para el momento del parto, este “ejercicio extra” nos ayuda a conseguir nuestro objetivo.

Mejora la autoestima, que puede verse debilitada por los cambios en nuestra figura. En ocasiones el aumento de volumen hace que no nos sintamos a gusto con nuestro cuerpo, lo que influye de manera directa en el estado de ánimo y las relaciones. Está demostrado que el sexo influye de una manera muy positiva, haciendo que nos veamos más atractivos y deseados.

Nos hace ser más felices y sobreponernos a la labilidad emocional propia del cóctel de hormonas gestacional. Aunque el ejercicio físico realizado en una sesión de sexo no sea el suficiente como para perder peso o tonificar nuestro cuerpo, no deja de ser ejercicio, lo que favorece la liberación de endorfinas, que hacen que mejore nuestro estado de ánimo y nos sintamos mejor con nosotras mismas, favoreciendo las relaciones sexuales durante el embarazo.

Mejora el vínculo de la pareja y hace que se sienta más esencial en el proceso del embarazo. Los momentos de intimidad que se establecen en las relaciones sexuales evitan que la pareja pueda sentirse excluida y favorecen la complicidad.

Amplia nuestro repertorio sexual. La incomodidad de practicar sexo en ciertas posturas o de la penetración (sobre todo en el tercer trimestre), favorece que se experimente y se prueben diferentes maneras de proporcionar placer que no solían practicarse antes del embarazo.

Espero que este artículo os pueda aclarar todas nuestras dudas acerca de la sexualidad en el embarazo y vivir esta etapa sin miedos y de forma plena.

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