Este post es un poco más personal, pero la verdad es que me costó encontrar información sobre destinos buenos para realizar un viaje con niños. En el trabajó me junté unos días y conseguí 5 días libres. Mi marido no tuvo problemas para pedir días tampoco al estar fuera de la temporada alta por lo que decidimos preparar algún viaje. Como cada vez, sería un viaje con niños acompañados de nuestros pequeños de 5 y 3 años por lo que los preparativos han de ser un poco más exhaustivos que si viajáramos en pareja.

Estuvimos mirando en web de viajes y en agencias físicas y al final nos decidimos a coger todo por separado por unos descuentos que teníamos. El medio de transporte escogido fue el avión y la compañía Iberia. El destino, el aeropuerto de Bruselas, conocido como Bruselas – Zaventem. Hay otro aeropuerto en Charleroi, pero luego hay que coger tren hasta llegar al centro así que fuimos a lo cómodo.

Tras el viaje con niños a Bruselas, Brujas y Gante creemos que con este tiempo es suficiente para poder ver todo con tranquilidad.

  • Dos días en Bruselas
  • Un día en Brujas
  • Un día en Gante

Creo que si el viaje es sin niños, puede reducir los tiempos a la mitad y poder visitar otras ciudades ya que las hay muy bonitas en los alrededores, como Amberes o incluso Amsterdam debido a su cercanía y a la comodidad del transporte entre las dos ciudades.

Como el título indica, nuestro viaje no es un viaje normal a una ciudad de Europa, sino que, al viajar con niños pequeños, los tiempos de visita son más largos y los retrasos inevitables. Al tener 5 días, escogimos sólo ver las tres ciudades expuestas arriba.

Nos tocó ir a un centro de la Seguridad Social a por las tarjetas sanitarias europeas (TSE) porque nos daba error por internet.

LLegada al aeropuerto de Bruselas – Zaventem

Nuestro viaje con niños a Bruselas comienza con la llegada al aeropuerto, en la planta -1 del mismo se encuentra el tren que te lleva al centro de la ciudad en la que hay tres estaciones (Nord, Central y Midi). El billete es barato, pero por salir/entrar en el aeropuerto hay que pagar una tasa llamada “Diabolo fee” que cuesta 5,10€ por persona. 

Nuestro hotel (Progress Hotel) se encontraba al 3 minutos andando desde la estación Nord por lo que la llegada al hotel fue relativamente sencilla. La elección de este hotel fue por ubicación y tranquilidad de la zona, aunque la zona que más hoteles tiene es Central que está a 10 minutos paseando por la Rue Neuve, que es una calle repleta de comercios.

Una vez ubicados en nuestro destino, activado el Roaming y los datos para usar nuestro mapa de “Google Maps” y con un mapa en la mano nos disponemos a dar un paseo hacia la Grand Place, monumento principal de la ciudad y Patrimonio de la Humanidad según la Unesco. La verdad es que es un sitio precioso donde poder sentarse a tomar una cerveza tranquilamente y ver el ir y venir de cientos y cientos de turistas. Un paseo por los alrededores y una visita express y obligada al Menneken Pis ya que no deja de ser una pequeña fuente que encontramos paseando sin querer al haber cientos de turistas haciendo fotos en una calle realmente estrecha.

Para acabar el primer día de nuestro viaje con niños a Bruselas y con el lugar de cena bien señalado, acudimos a “Fritland” a cenar una “Mitraillette con salsa andaluza”. Aquí fallamos en la elección de un plato de la cena ya que mi pareja pidió un “taco” que dejaba mucho que desear. Yo sí que pedí la Mitraillette y unas Frites (Patatas fritas con salsa andaluza) para compartir. Pedimos dos menús infantiles también con finger de pollo y Frites que los pequeños devoraron gustosamente después del largo día.

Segundo día – Viaje a Brujas

Para llegar a Brujas, nos dirigimos a la estación Nord-Brussels, no sin antes parar a desayunar en un EXKi, y compramos un Rail Pass que no es más que un bono de 10 viajes de tren que puede ser usado por varias personas, que tú mismo rellenas y que cuesta 76€. Como españoles que somos, encuentras muchas jugarretas para intentar ahorrarte algún viaje si te falta alguno y no pasa el revisor. En nuestro caso no tuvimos que hacer eso ya que teníamos planeado 10 viajes en total (menores de 6 años no pagan):

  • Ida y vuelta para dos personas a Brujas
  • Ida y vuelta para dos personas a Gante
  • Ida para dos personas al aeropuerto (sumando los 10,20€ del Diabolo fee)

Cuando llegamos al destino, pequeño paseo de 10 minutos al centro de la ciudad. Se trata de una ciudad muy pequeña por lo que es difícil que se os escapen los monumentos a visitar. Al viajar con niños pequeños nos lo tomamos con mucha calma, parando a tomar una cervecita antes de comer. Para comer nos recomendaron huir de la zona central y comimos en un restaurante italiano con una calidad bastante buena y salimos a unos 50€ los cuatro.

Después de comer, paseo por la ciudad para ver algunos sitios que quedaban y repetir algunos otros, tomando un gofre con nata y fresas de postre. A las 17:00 ya estábamos cansados de pasear y nos fuimos de vuelta a Bruselas.

Tercer Día – Viaje a Gante

Esta vez el desayuno lo hicimos en una cafetería al lado del hotel. Salimos un poco frustrados porque en nuestra estancia no habíamos probado todavía un buen croissant.

Para llegar a Gante, mismo tren que el día anterior, pero bajándonos una parada antes, en Sint-Pieters. Para llegar al centro de la ciudad hay que coger un Bus o un tranvía número 1 (TRAM) dirección centrum que son bastante caros para el tiempo de desplazamiento, pero una vez allí es lo que toca.

Gante es una ciudad mucho más poblada que Brujas y la belleza de Gante se acerca mucho a la de Brujas sin ser una ciudad de un cuento de hadas. Por lo que leí, una gran parte de sus habitantes son estudiantes de la universidad de allí que tiene mucho prestigio.

A pesar de ser una ciudad algo más grande que Brujas, es difícil perderte algún monumento principal. Como monumentos a destacar el Castillo de Gante, en el que no entramos porque nos recomendaron no hacerlo y la torre de Belfort donde merece la pena subir para contemplar la ciudad desde arriba.

Paseo por el casco histórico de la ciudad, visita a las lonjas de la carne y pescado y cervecita con frites en la plaza de Gante.

A continuación, búsqueda de un restaurante para comer “sano”, para ello nos alejamos del centro y nos dirigimos a un restaurante en Graslei con el mismo nombre “Restaurant de Graslei” donde por fín pudimos degustar otro plato típico diferente a las “frites”. Nuestra elección fue Carbonnades Flamandes que es carne estofada con cerveza (muy rica por cierto) y Waterzooi que es un estofado de pollo con verduras, este algo menos rico ya que el pollo estaba un poco seco y tenía mucho sabor a puerro.

Por la tarde más paseos por la el casco antiguo con un gofre de postre y de vuelta a coger el TRAM para ir a la estación de tren camino a Bruselas.

Hay que decir que el niño pequeño se nos puso malo ese día y me costó muchísimo encontrar algo de comida “sana” para que pudiera cenar algo. No buscaba algo que pueda resultar complejo encontrar en España como pueda ser algo de verdura a la plancha, algún puré o sopa. Al final lo encontré en un restaurante indio-italiano que un amable camarero me vio buscar en la carta y entró a preguntar al chef si podía darme una sopa de pescado (sin la pasta, ya que allí eso no se lleva).

Cuarto día – Visita a Bruselas

Este día nos levantamos con mucha calma ya que la noche con el pequeño había sido mala y nos dirigimos al centro a desayunar, esta vez huimos de las cadenas y acabamos en una pequeña panadería con cafetería desayunando unos croissants con café con leche y zumo de naranja y esta vez sí que eran los croissants que veníamos buscando.

Teníamos contratado desde España un tour guiado gratuito con “Buendía Tours” a las 10:30 y habíamos quedado en la Grand Place. La verdad es que merece la pena porque aprendes cosas que no hubiésemos buscado si no fuese por el guía. Al final de tour, la voluntad al guía que al ir su sueldo basado en las ganas que le ponen hacen que estas visitas sean mucho más amenas.

A continuación metro a la zona europea, visitando el parque del Cinquentenario, el Parlamento Europeo y el Palacio Real, quedándome con ganas de visitar Autoworld ya que no íbamos muy bien de tiempo.

Al atardecer, paseo de nuevo al centro de la ciudad, que no tiene ningún desperdicio y de cena unos “Moules Frites” que con mejillones con patatas fritas y es el plato más emblemático de Bruselas. A decir verdad los pedimos casi por obligación al ser el plato más típico pero no tienen comparación con los mejillones gallegos a los que estamos acostumbrados.

Quinto día – Bruselas y vuelo de vuelta

LLegó nuestro último día del viaje con niños a Bruselas y como nuestro vuelo salía a las 15:30, visitamos algunas zonas que nos quedaban del centro y teníamos intención de visitar el “Atomium” pero con el pequeño con fiebre, el cansancio que teníamos encima y las opiniones dispares sobre la visita a este monumento, decidimos entrar en un museo del chocolate detrás de la Grand Place, un lugar muy familiar en el que degustamos diferentes tipos de chocolates y bombones antes de ir a recoger las maletas al hotel y coger rumbo al aeropuerto a coger el vuelo de Iberia de vuelta a casa.

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