Después de la entrada en la que hablamos del primer trimestre de embarazo llegamos al segundo periodo, el segundo trimestre de embarazo que abarca desde la semana 13 hasta la semana 29.

A partir de la semana 12 muchos de los incómodos síntomas de embarazo comienzan a desaparecer y los riesgos de sufrir un aborto espontáneo se reducen enormemente, lo que es muy buena noticia.

Durante el segundo trimestre de embarazo, el cansancio que sufríamos anteriormente empieza a remitir y nos sentiremos con más vitalidad, algo que comienza a reducirse de nuevo al final del tercer trimestre, poco antes de la llegada del parto.

Las pruebas durante este periodo

Si por algo se caracteriza este segundo trimestre de embarazo es porque es donde se realizan la mayor parte de las pruebas médicas que se realizan tanto a la madre como al bebé. En este periodo se realiza una ecografía muy importante en la semana 20 en la que se mide y se pesa al bebé y se repiten las pruebas que se realizaron en la ecografía de la semana 12. Para los padres se trata de una ecografía emocional muy importante ya que es en esta en la que suele dar el sexo del bebé, aunque algunos ya lo saben desde la semana 12, pero son pocos los casos.

El ginecólogo deberá preguntaros si queréis conocer el sexo del bebé antes de deciros si es varón o mujer. También es posible saberlo cuando el ginecólogo, entre tantos números le dice un par de letras a la auxiliar de clínica o la enfermera que se encarga de informatizar los datos. Si dice XX se tratará de una niña y si dice XY se tratará de un chico.

Muchos ginecólogos con falta de amor por su trabajo se ofenden cuando se pregunta por el sexo del bebé en medio de la sesión. Si ves que va terminando y aún no conoces nada es posible que el feto no se deje ver lo suficientemente bien para decir algo o porque hayas tenido mala suerte. Puedes salir del apuro preguntando si todo va bien y ya cuando haya acabado y estés en la mesa preguntar si se ha podido ver el sexo del bebé.

Se realizarán análisis de sangre para comprobar que esté todo correctamente. Es muy común diagnosticar falta de hierro y suplementarse todas las mañanas con Ferrum. También se realizan las “curvas de azúcar” o Test de Tolerancia Oral a la Glucosa (TTOG) de 50 gramos de azúcar en una primera prueba y 100 gramos para confirmar la segunda prueba que se han sustituido por una única prueba de 75 gramos de azúcar para muchas Comunidades Autónomas. Con esta prueba te diagnosticarán diabetes gestacional que afecta al 5% de las mujeres aproximadamente y se realiza entre la semana 24 y la semana 28.

Los cambios en tu cuerpo

Tu cuerpo ya estará adaptado a este nuevo estado por lo que muchos síntomas remitirán y comenzarás a sentirte mucho mejor. Físicamente se te empezará a notar la tripita. No se pueden dar datos para esto ya que algunas comienzan sobre la semana 13 y a otras no se las nota hasta la semana 28…. No te preocupes si crees que no crece lo suficiente que al final acabarás con tanta tripa como todas.

Puede que creas que tu cuerpo te pide comer por dos en esta etapa. Esto no es correcto. La alimentación deberá ser la misma que se lleva habitualmente de una manera sana y saludable. Si ves que te quedas con hambre, come algo de fruta o un yogurt entre las comidas principales para llegar con menos ansia a la comida principal.

Que estés embarazada no significa que puedas atiborrarte de patatas fritas, hamburguesas, chocolate o helados. Todos los kilos que cojas de más en esta etapa deberás perderlos luego una vez hayas dado a luz, y no es tan sencillo perder esos kilos a lo rápido que se han cogido. Un parto sin sobrepeso suele ser mucho más sencillo que uno para una persona obesa, que puede ser otro aliciente para evitar esos “antojos gestacionales” que siempre te puedes dar porque apetecen muchísimo, pero con moderación.

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