Esta entrada es para explicar un poco que un parto vaginal no tiene por qué ser necesariamente un parto natural. Cuando pregunto a muchas mujeres cuando están dando a luz si tienen más hijos y cómo fue el o los partos anteriores, muchas me dicen que se hizo un “parto natural” refiriéndose a un parto vaginal pero luego ha salido el tema y me han especificado que para sacar a su anterior bebé tuvieron que usar forces o o espátulas, lo que se aleja completamente de lo que realmente es un Parto Natural no instrumentado. Esto me da que pensar que este concepto no se tiene muy claro respecto a las madres por lo que lo mejor será salir de dudas.

Un poco de teoría

Vamos a comenzar por la definición de parto natural. Por desgracia (o no) pocos partos son naturales en nuestro país. La instrumentación así como la medicación para aliviar el dolor como la anestesia epidural hacen que la mayoría de los partos que se realizan en muchos países occidentales hace que no se traten de partos naturales.

Sin embargo todos los partos naturales sí que son vaginales, de lo contrario serían por cesárea donde es necesaria instrumentación para poder sacar el bebé. Los partos en casa suelen sen ser el mejor ejemplo de un parto respetado, vaginal y natural.

El parto natural es aquel en el que no se utilicen medios externos durante todo el proceso que dura el parto. Esto incluye desde vías de suero para mantener hidratada a la madre pasando por la monitorización de la frecuencia cardíaca del bebé y la famosa (y realmente buena) anestesia epidural que mitiga los dolores del parto hasta el uso de instrumentos para ayudar a salir al bebé. Del mismo modo, la elaboración de una episiotomía por parte del ginecólogo o matrona hace que el parto tampoco pueda considerarse como parto natural.

Son tantas las acciones que hacen que un parto no pueda considerarse como parto natural que realmente son muy pocos los que se realizan.

Algunas conclusiones respecto al parto natural

Que nuestro parto haya sido o no natural no es mejor ni peor. El fin de todo esto es la salud de la madre y del bebé y por suerte las técnicas y los avances médicos han logrado que dar a luz ya no sea tan peligroso como hace 50 años logrando un gran descenso de las muertes que se producen.

La epidural es un gran avance que hace que llevemos mejor un momento tan delicado como este. Pero ponérsela o no hacerlo no es síntoma de hacer mejor o peor las cosas. Algunas mujeres piensan… “si puedo evitar el dolor, para qué sufrirlo“. Y realmente tienen razón, no hay porqué pasarlo mal. Pero muchas mujeres frenan su parto por culpa de la epidural cuando ya lo peor ha pasado.

Un parto natural se consigue con esfuerzo si el personal médico respeta a la madre y la ayuda a tener un “parto respetado” siguiendo sus propios ritmos y sólo interviniendo cuando realmente es necesario. Pero como hemos dicho previamente, en pocos hospitales se permite una dilatación sin tener totalmente controlado al bebé mediante un monitor y sin que los tiempos marquen el porvenir de las acciones del personal médico.

Los partos en casa son la mejor manera de conseguir que nuestro parto sea totalmente natural. Pero por desgracia se trata de partos privados que hemos de pagar de nuestro bolsillo con un coste aproximado de unos 2.000€ y que no todo el mundo se puede permitir. Además se tienen que dar muchas características para que se pueda realizar el parto en casa y no siempre se puede aunque se quiera.

 

 

 

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