La toxoplasmosis es una enfermedad causada por una bacteria llamada Toxoplasma gondii que se encuentra en los gatos principalmente y en carnes poco cocinadas.

En general se trata de una infección que no causa problemas en los humanos, pero sí que puede tener graves afectaciones en los fetos. De ahí que se trate de una infección muy conocida entre las embarazadas. Te contamos por qué:

La Toxoplasmosis y el embarazo

La toxoplasmosis es una infección provocada por parásitos y se encuentra dentro de la categoría de las más comunes. Es peligrosa para las mujeres embarazadas, ya que el protozoo atraviesa la placenta, particularmente al final del embarazo y le puede causar al feto una toxoplasmosis latente que puede manifestarse luego del nacimiento.

Generalmente, muestra síntomas como fiebre, dolor de garganta y dolores musculares, es por esto que ante la presencia de dichos síntomas la mujer embarazada deberá acudir a su médico para que palpará sus glándulas y le realizará unos estudios de sangre para determinar si se trata de esta enfermedad.

Dentro de los riesgos para el feto se encuentra la presencia de una hidrocefalia, retraso mental, ictericia coriorretinitis, así como calcificaciones intracraneales. Es potencialmente peligroso en las mujeres embarazadas cuando han sido infectadas por primera vez y no cuentan con anticuerpos, ya que el toxoplasma comienza a colonizar la placenta.

¿Qué hacer si tenemos esta enfermedad mientras gestamos?

La forma de transmisión de la toxoplasmosis puede ser a través de la placenta, lo que sucede cuando se encuentra más desarrollada, la transmisión no se da de manera inmediata, hay un periodo en el que se infecta la placenta pero el feto todavía está libre de la enfermedad. Es por esto que la serología adquiere una importancia vital. La serología es el estudio por medio del cual se puede comprobar la presencia de anticuerpos en la sangre.

Es de mencionar que si una mujer embarazada se ha inmunizado antes del embarazo la serología será positiva y no habrá peligro, sin embargo si la serología se realizo al inicio del embarazo, la serología será negativa y se tendrá que verificar cada 4 semanas aproximadamente.

Es por esto que ante todo está la prevención, si una mujer se encuentra embarazada deberá tomar algunas precauciones contra la toxoplasmosis, como evitar en la medida posible estar libre de gatos y de otros animales domésticos que pueden transmitir el parásito. Si no es posible estar sin gatos, deberá lavarse las manos luego de tocar al gato y presentar un examen serológico para detectar la contaminación. La arena para gatos también debe limpiarse ya que los huevos del parásito comienzan a infectar luego de 3 a 4 días. Se recomienda evitar la carne cruda o poco cocida, en particular el cordero y lavar las frutas y verduras que han estado en contacto con el suelo.

Si la serología da resultado positivo con respecto a la presencia de la toxoplasmosis, el médico comenzará a considerar el riesgo en el que se encuentra el feto para determinar el mejor tratamiento. Si el riesgo es bajo la mujer es tratada con un antibióticos, sin embargo si es de mayor riesgo el tratamiento con antibióticos no será suficiente y se considerarán todas las posibilidades, es por esto que la prevención es lo mejor para evitar la presencia de la toxoplasmosis durante el embarazo.

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